Tiempo de luz,

de claridad…

de enfoque.

Tiempo de espera, tiempo de estar vigilantes, tiempo de anuncio… Tiempo de reconciliación, de conversión. De curar el corazón para creer y confiar.

 

Tiempo para restaurar nuestra relación con Dios, para cultivar brotes de esperanza, alegría, paz y amor con los que hacerle sitio en la posada y envolverlo en pañales.

 

Tiempo de ponerle nombre al niño Dios y humanizar la vida. Tiempo de ponerle atención a los pobres, de honrarlos con el alma pura, porque ese es el honor que Él prefiere, aunque no sea el que más nos guste…

 

Tiempo de cambiar el corazón a la “ternura, compasión y preocupación por los seres humanos». Tiempo para cambiar el mundo, tiempo de volver a enfocar como restaurar la relación con los otros, en otras realidades, en otros territorios…

 

Tiempo de buscar a las personas en cualquiera de las innumerables manifestaciones de pobreza , de participar en el anuncio de la Buena Noticia de Jesús.

 

Tiempo de estar atentos a las necesidades e injusticias de este mundo, vigilantes a las oportunidades que podemos ofrecer, al cambio del que podemos ser parte.

 

Llamados a ser mensajeros, a perder el miedo, a construir lo que podemos ofrecer, a labrar la confianza, sin perder la atención ni el foco, sin olvidarnos, sin relajarnos, sin confundirnos, atentos a la luz de esperanza que se cultiva allí donde se encarna la buena noticia.

 

SOMOS MARIANISTAS y somos testigos misioneros de esa siembra…

Calendario de Adviento

Descubre los mensajes de cada día con un click en la imagen.

 

En Acción Marianista, junto a religiosos, religiosas y laicos marianistas que coordinan algunos de los proyectos que promovemos, proponemos vivir el tiempo de Adviento con el corazón atento y vigilante a restaurar una relación con Dios en los otros, cultivando la esperanza, la paz, la alegría y el amor con los vulnerables, los invisibles de este mundo.

 

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