

El Hogar Elvira funciona como una casa familiar donde viven adolescentes provenientes de la meseta patagónica para poder cursar la secundaria. Las voluntarias conviven con ellas las 24 horas del día, acompañando tareas escolares, estableciendo límites, organizando la convivencia y resolviendo conflictos cotidianos.
La rutina combina estudio, tareas domésticas compartidas y espacios recreativos. Las jóvenes participan en deportes, celebran cumpleaños, realizan caminatas por la montaña y, en invierno, juegan con la nieve. En los fines de semana largos y vacaciones regresan a sus pueblos para reencontrarse con sus familias.
Durante el año, el hogar fue distinguido como Personalidad Destacada de la Ciudad, un reconocimiento al trabajo sostenido en el tiempo.
También se vivieron momentos significativos, como el bautismo, la comunión y la confirmación de una de las jóvenes, acompañada por el equipo y su grupo de catequesis.
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